miércoles, 23 de septiembre de 2015

Una escalera... nada más

Una escalera. ¿ Es eso ciertamente lo que asombra?
Que no suba ni baje.
Una escalera inmensa, profunda, enhiesta y nada más.
Una escalera. ¿Eso?
Allí, donde reinvente la historia su comienzo y se laven la sangre y dolor sus instrumentos.
Un aire limpio. Azul.
Una nube que toque sigilosa el sendero. Sin saber desde cuando. Sin saber hacia donde.
Que no suba a ningún astro.
Que no baje a los infiernos.
Una escalera para caminar de revés al mismo sueño.
Que no suba. Que no baje. Que no este allí siquiera.
Una escalera. ¿Eso? Una escalera. Nada más.


Fuente: Miradas Paralelas
Autores: José Mármol / Ángel A. Martínez 
Página 12
Libro de poesía e imágenes, donado al PACAM con fines benéficos. 

martes, 22 de septiembre de 2015

Celos: ¿Justificados o infundados?

Los celos  han estado presente en la evolución de las especies hasta la aparición de la especie humana. Es prácticamente imposible no sentir celos cuando está  tan arraigado en nuestro código filogenético.
Pere Estupinyá, en su libro  La ciencia del sexo (2013) nos dice: ”Los hombres estamos predeterminados a sentir celos ante la amenaza de una posible infidelidad sexual”.  Como humanos  debemos reconocer, comprender y aceptar que en  un momento inesperado de nuestras vidas podríamos sentir  celos.  Pueden aparecen ante situaciones que indiquen que la estabilidad de una relación está  afectada por la presencia de factores ajenos que vulneran la intimidad emocional. Nadie está a salvo de experimentarlos, por más que se oculten o se controlen.

La teoría de la personalidad dice que existen estilos distintos asociados a la historia de vida de cada persona, las experiencias tempranas vinculadas a la crianza y el apego, y el entorno en el que se desarrollan, lo que podría determinar un estilo de personalidad paranoide, el que se caracteriza por la ideación de que la pareja le puede engañar o traicionar en cualquier momento y con cualquier persona. Predomina la desconfianza. No encuentran justificación alguna para acusar a la pareja  de infidelidad. Los celos son constantes y rondan permanentemente en sus pensamientos.

Encontramos en la consulta  personas con conductas que rayan en la patología,  muestran  dudas, cuestionan, persiguen, atacan a las parejas exigiéndoles que confiesen sus amoríos con otras personas, sin que existan evidencias. Un tipo de persona pueda darse cuenta del absurdo de su comportamiento,  pero expresan no poder parar de pensar.  Otras, muestran pensamientos obsesivos e inflexibles al respecto.  
Aparecen conductas como: revisar la ropa interior  y la cama buscando evidencias de que la pareja se acostó con otra persona en su lecho. Las redes sociales son chequeadas constantemente. Exigen claves. Aparecen sorpresivamente en lugares de trabajo, en la universidad, en peluquerías, entre otros. Hacen preguntan capciosas, con la expectativa de que la pareja se equivoque para atraparla. Se mantiene el control, dado que se  cree que en  algún momento será encontrada la evidencia. Otros comportamientos suelen aparecer,  generando angustia y ansiedad, tanto en quien cela como  en la persona celada.
Los celos pueden volverse obsesivos y cíclicos con una pauta  y secuencia determinada. No se dan al azar. Aparece una supuesta sospecha, se buscan evidencias, se interroga, se revisa y luego  se explota. Luego, sobreviene temporalmente un espacio de calma aparente, caracterizada por pensamientos no expresados, reciclándose el comportamiento celoso.

Una persona en la consulta expresó: "No la celo con nadie en particular, pero sí contra todo el mundo". La persona que sufre de este tipo de celos  se siente atrapada en sí misma, reconoce el absurdo, pero dice no poder parar. Expresa que sus pensamientos le atormentan.
 Cree que toda persona que se acerca a su pareja es un potencial rival, teme que le guste. Denota una gran inseguridad y una angustia terrible ante el temor de perder  su amor. Teme que su pareja se enamore y le abandone. Este tipo de celos puede llevar a la persona celosa a cometer actos de ira, de violencia e incluso terminar con la vida de la pareja. No toleran la separación y no conciben su vida sin la otra persona. Estos celos responden a  rasgos de personalidad,  inseguridad y   dominación que intensifican el control hacia la pareja.

Es probable que las personas  con este tipo de comportamientos  sufrieran abandono por parte en su infancia de sus progenitores, maltrato infantil, incluyendo la negligencia emocional y otras experiencias que lesionaron la seguridad y la confianza básica.

En otro sentido, nos encontramos con personas que  podrían mostrar  celos temporalmente ante  los cambios de comportamientos de la pareja que podrían  evidenciar pérdida de interés, distancia afectiva, bajo involucramiento en las actividades de las parejas, denotando falta de compromiso e indiferencia sexual. La infidelidad no se ve, pero se siente, dice Walter Riso.

Toda relación posee en sí misma  pautas  establecidas y reguladas por  un mecanismo interno llamado homeostasis conyugal, que se manifiesta a través de la expresión afectiva, tiempo juntos, rituales, rutinas códigos sexuales y creencias compartidas, que si se alteran mínimamente, provocan en el otro un estado de alerta. El clima emocional sutilmente es afectado, provocando una reacción intensa en el otro que lo percibe.
En primera instancia puede pasar desapercibido, pero  si continua la alteración de la homeostasis, aparecerá la conducta de sospecha. La duda se acrecienta, los cambios se hacen más evidentes y dolorosos para la persona que percibe el distanciamiento, la frialdad y  la ausencia del otro. En la medida en que el equilibrio se altere, se intensifica la reactividad generando un malestar emocional que puede conducir a diferentes respuestas de celos.

Se levanta la sospecha, en consecuencia aparece el imperativo de saber lo que ocurre y hacia dónde se está dirigiendo la atención de la pareja. Quien duda y sospecha quiere saber la verdad. En esta fase la persona quiere develar lo qué está ocurriendo y está dispuesta a averiguar. Si no aparece una respuesta segura y confiable la reactividad aumentará. Aquí no estamos hablando de celos enfermizos sino de un celo como consecuencia ante una amenaza de una infidelidad.
Hoy día hablamos de infidelidad emocional, la que no implica necesariamente una infidelidad sexual, pero que genera las mismas respuestas. Igualmente, se hace insoportable que se dirija mayor  atención hacia una tercera persona distinta a la pareja con la que se compartan espacios de  intimidad, charlas interminables y favores especiales.

En una relación de dos no cabe una tercera persona con la misma intensidad emocional o parecida. Estar cerca de una, aleja de la otra.

Los celos están latentes, solo se necesita el escenario, la persona y la situación especial para que afloren.
Quien ha sentido celos ante una situación y persona específica ha respondido  a la infidelidad de su pareja o al temor de que ocurra. Distinto es para quien es inseguro, que no discrimina y generaliza los celos. En el segundo caso, es recomendable superarlos para que no deteriore su calidad de vida y la relación con su pareja.

Texto: Soraya Lara
Psicóloga / Terapeuta Familiar
Presidenta Patronato de Ayuda a Casos de Mujeres Maltratadas, PACAM.





miércoles, 9 de septiembre de 2015

La tarea de ser padres.


La época posmoderna que nos ha tocado vivir invita a una carrera vertiginosa hacia el éxito profesional, financiero y social, al reconocimiento personal, entre otros intereses. Es un éxito centrado en lo que se "hace" y en lo que se "tiene" y no en el aspecto humanizante de lo que se "es". 

Es motivo de preocupación encontrarnos con padres inmersos en la sociedad de consumo, en la apariencia  y el tener, antes que  presentarle atención a la familia. Muestran mayor involucramiento en sus actividades profesionales que en las personas a quienes deben amar para crear lazos emocionales profundamente significativos.


La función de los padres como educadores, proveedores y responsables del desarrollo de la personalidad de los hijos ha sufrido transformaciones, de manera que este papel se ha ido postergando. El tiempo de que los padres disponen para dedicar a los hijos se acomoda a las necesidades personales y no a las necesidades familiares de estos.


Hoy se valora lo que se puede demostrar como exitoso  en las áreas laborales, sociales, en la iglesia, en el afán de adquirir cosas materiales que exige el medio para responder a ciertos cánones sociales, mas que la grandeza de ser padres de confianza, protectores, cuidadores, eficaces, amorosos, comprensivos, leales y firmes. 


Una de las grandes cuestionantes de hoy consiste en vivir una inversión de valores en la que la familia no constituye un valor en si mismo, sino que ha pasado a un segundo plano, pareciera como si, en sentido general, la familia hubiese dejado de lado la transmisión de los principios que la definían como entidad que perpetuaba su valor como institución,

No quiero referirme a un tipo especifico de familia, sino cualquier conformación de esta, respetando cualquier estructura que posea, monoparental, rehecha, de tres generaciones, entre otras, ya que el valor familiar sera tomado en cuenta considerando la cultura y el contexto histórico a  la que pertenece.

Fuente: Desafío de ser padres

Autora: Evelin Zoraya Lara Caba
Fragmento del libro donado a PACAM con fines benéficos. Páginas 17, 18.



miércoles, 2 de septiembre de 2015

Equilibrando el auto estima

Párate de esa cama, busca actividades placenteras. Reúnete con las amigas, cuando vengan esos pensamientos que te traerán dolor y sufrimiento, detenlos inmediatamente y sustitúyelos por uno positivo. Muévete a hacer cosas por ti. Camina,media hora todos los días. Escucha música. Mientras mas pensamientos negativos vengan a tu cabeza y los dejes entrar, aumentara tu sensación de tristeza.

La tristeza patológica, nos dice Enriquez Echeburua, es la que se alimenta constantemente. Existen dos condicionantes para para que ocurra. La primera es pensar negativamente o interpretar lo que te ocurre negativamente. La segunda es asumir un comportamiento con conductas aislantes. No te da deseo de ver gente, te retiras de los entretenimientos que te gustan y rehuyes hablar con las personas. Te invito a romper el circulo de la tristeza.


Fuente: Familia. Diálogos sobre lealtad, aciertos y fracasos.
Autora: Evelin Zoraya Lara Caba
Fragmento del libro donado a PACAM con fines benéficos.
Páginas 21, 22.


miércoles, 19 de agosto de 2015

Pilares de la educación



Tratar bien a un niño es también darle los utensilios para que desarrolle su capacidad de amar, de hacer el bien y de apreciar lo que es bueno y placentero. Para ello debemos ofrecerle la posibilidad de vivir en contextos no violentos, donde los buenos tratos, la verdad y la coherencia sean los pilares de su educación.

Jorge Barudy, 2005

Cita en el libro: Desafió de Ser Padres. Autora: Evelyn Zoraya Lara

miércoles, 5 de agosto de 2015

Idealizar al padre de los hijos

Sección Consultorio de Familia
Periódico Hoy
03 Agosto 2015
Evelyn Zoraya Lara Caba


Pregunta de la lectora: Muchas personas me dicen que he idealizado al padre de mis hijos porque no me crié con el mío. Él no estuvo presente en mi vida. Fue distante y no se preocupó por acercarse a sus hijos. He escuchado que uno puede rechazar al padre de los hijos o idealizarlo. ¿Qué tan ciertas son estas afirmaciones?
Respuesta de la terapeuta: Existen teorías que nos hablan de cómo las relaciones primarias estructuran el mapa emocional interiorizado en la infancia y de cómo inciden en nuestras emociones y, en consecuencia, en nuestras relaciones, no tan solo de pareja, sino también con los hijos y las demás personas.
El entorno familiar y social en el que las personas se desarrollan no pasa desapercibido. Se aprende de las figuras de vinculación primaria y del ambiente que promueve el cómo se deben comportar los padres y madres.
En el entorno familiar se viven las experiencias de amor y de rechazo, de alegría y sufrimiento, vivencias que dejan sensaciones emocionales que quedan impregnadas en la memoria emocional. Las experiencias se internalizan y quedan en el inconsciente induciendo las reacciones emocionales, las tomas de decisiones y el estilo de relacionarse.
Nos encontramos con personas que aprenden a superar la adversidad, quienes deciden desaprender los modelos que le activan reactividad emocional, superando el pasado doloroso.
El proceso de idealización responde a un mecanismo de defensa que se activa ante experiencias dolorosas. Se obvia lo doloroso, lo que resulta amenazante, lo que provoca miedo y se ve solo aquello que no molesta, que no duele. Se puede proyectar en la pareja aquello que deseamos como ideal sin serlo.
Si usted es consciente de que el padre de sus hijos es responsable, amoroso, cuidador y una buena pareja para usted, no se preocupe por lo que dicen.



martes, 4 de agosto de 2015

Subsistema conyugal.

En el subsistema conyugal, el niño contempla modos de expresar efectos, de acercarse a un compañero abrumado por dificultades y de afrontar entre iguales. Lo que presencia se convertirá en parte de sus valores y expectativas cuando entre en contacto con el mundo exterior.

Salvador Minuchin
H. Charles Fishman

Citado en capítulo Vida de pareja. Una experiencia crecimiento Pág.16
Libro: Familia. Diálogos sobre lealtad, aciertos y fracasos.
Autora: Evelyn Zoraya Lara