martes, 9 de febrero de 2016

Presidenta Pacam nominada premios "Hombre y Mujer del año". 2015, 10ma. entrega


Soraya Lara, M.A.

Es presidenta del Patronato de Ayuda a Casos de Mujeres Maltratadas (Pacam), entidad que durante 13 años trata de concienciar a la sociedad dominicana acerca de la necesidad de erradicar la violencia intrafamiliar y de género. Hasta el momento ha desarrollado servicios de intervención que han impactado a más de 150 mil personas y han rescatado de la violencia a más de 1,600 mujeres e hijos. El Pacam ofrece atención directa a mujeres que sufren violencia, además desarrolla programas como "Por los buenos tratos", dirigido a la protección y apoyo de los niños, niñas y adolescentes; así como de capacitación y concienciación, que han impactado a jueces, fiscales y psicólogos forenses, entre otros.


viernes, 5 de febrero de 2016


El Patronato de Ayuda a Casos de Mujeres Maltratadas presenta la XI ronda del diplomado sobre violencia intrafmiliar y de pareja que inicia el lunes 07 de marzo de 2016 y finaliza el lunes 01 de agosto del mismo año. 

Nuestra misión es compartir el conocimiento del calvario y confinamiento que viven las mujeres que están sometidas por el ejercicio de poder por parte de sus parejas y las conductas manifiestas de éstos para lograrlo.

Comprender cómo opera la violencia a puerta cerrada en la intimidad familiar los hará más sensibles y conscientes   para ayudar, apoyar y acompañar a las mujeres y sus hijos que han sobrevivido a la experiencia de temer por su vida o a la desintegración psicológica.

Detener la violencia, requiere en muchos casos, sino en todos, de la intervención de  una red que ha de articularse para proteger a la mujer de un marido o ex - marido que no reconoce o justifica su conducta violenta, por lo que es preciso que todos los agentes o actoras que intervienen estén lo suficientemente entrenados para crear un contexto seguro y de confianza para sostener la decisión de la mujer de poner fin a la violencia o malostratos.

Según la Encuesta Demográfica y de Salud del año 2013, la situación de violencia en el
 territorio nacional sobre mujeres mayores 15 años cuenta con los siguientes porcentajes:
1. Tendencia al aumento: pasan de un 28% a un 35% en el periodo 2002-2013,
2. Violencia experimentada con mayor frecuencia pasó de ser la violencia física en el año 2002 a ser la violencia emocional en los años 2007 y 2013 (31%),
3. Violencia física: (19%);
4. Violencia sexual: que disminuyó un punto porcentual en 2013 para colocarse en 5%.
En el año 2015, en la República Dominicana el número total de feminicidios ascendió a 77.
Según la citada encuesta, sólo el 39% de las mujeres que sufrieron violencia por parte de su cónyuge, pareja o ex pareja buscó apoyo.

 Entendemos que debemos comenzar a considerar el aislamiento como otra forma de violencia porque priva  a la mujer de un  derecho fundamental, “el derecho a la autonomía y libertad de movimiento”, de manera que se vuelve a violar otro derecho inherente del ser humano.

La concienciación sobre la problemática que nos ocupa en este momento nos llevará a seguir promoviendo cambios a nivel social e intrafamiliar para que se pueda vivir sin violencia. Además, asumir una conciencia ética que estará presente en el proceder, evitando, que aún en el ámbito privado, se manifieste el daño,  dolor, sufrimiento,  miedo,  temor a perder la vida o caer en un estado de perturbación mental.

Les invitamos a recorrer durante estos cuatro meses la profundidad de la dinámica de la pareja matizada por la violencia para evitar revictimizar a la mujer y exonerar al hombre que violenta y maltrata.

Creemos firmemente que compartir nuestra experiencia nos llevará, junto a ustedes, a seguir la tarea transformadora de la conceptualización de la violencia en el ámbito familiar. Hemos de promover cambios en los paradigmas culturales  y mitos que sostienen las diferencias de género y normalización de la violencia  poniendo en riesgo la vida de la mujer.

En la medida que la sociedad y la comunidad de profesionales estén más conscientes y  observen la violencia en su justa dimensión y desde una perspectiva ética de las relaciones humanas  demandarán de nuestras autoridades la actuación responsable  en la preservación de la vida física y la integración psicológica de las mujeres. Además, podremos  crear los canales necesarios para conformar  una red de apoyo como herramienta para detener la violencia o malostratos en las relaciones conyugales y familiares.

Nuestra meta está enfocada  en que todos los dominicanos y dominicanas internalicen en su pensamiento que “la violencia es inaceptable e injustificable en la familia”.  

Resumen conversatorio "El amor en la modernidad líquida".

lunes, 18 de enero de 2016

Creí por muchos años que mi relación de pareja era muy buena y estable

Por 
soraylacaf@hotmail.com
Sección Consultorio de Familia
Periódico Hoy


Pregunta de la lectora: Soy una mujer que sobrepasa los cincuenta años. Creí por muchos años que mi relación de pareja era muy buena y estable. Al llegar a esta edad, me doy cuenta de todo lo sufrido y ahora lo que quiero es llevar una vida con más tranquilidad y sentirme en paz. Ya no pienso igual que antes ni estoy en la actitud tolerar lo mismo. ¿Qué puede usted recomendarme?
Respuesta de la terapeuta: Durante muchos años he tenido mujeres entre los cincuenta y sesenta y siete años de edad que me han planteado la misma situación que usted, por lo que entiendo que pasan por un proceso de madurez interesante.
¿Qué suele pasar? En esta fase de la vida ya los hijos se han ido. Han creado su propia familia, se han ido a estudiar fuera y se han quedado a vivir allí, o, por razones de trabajo se ven precisados a trabajar en otra ciudad.
Las funciones maternales han cambiado significativamente y, que aunque haya nietos, los tendrá de visitas o vacaciones.
Aparece la etapa de reencuentro con la pareja. La satisfacción o insatisfacción, puede depender de cómo reforzarán el apego para sentirse más cercanos, seguros y confiados.
Esta paz y tranquilidad a la que usted y muchas mujeres aspiran, responden a los cuestionamientos que se hace acerca de lo vivido, lo tolerado, a lo que renunció por dedicarse a la familia y los hijos, porque entendía que eran su prioridad.
Ahora interpreta lo que pasa a su alrededor haciendo un balance de lo acumulado, de lo dado, de lo recibido, pero que ya no quiere sentir el peso de lo que le ha inquietado por años.
Me parece bien que quiera soltar amarras. ¿Qué le sugiero? No sentirse culpable por el pasado. La relación de pareja va creando sus propios mecanismos de adaptación, que hacen posible la estabilidad funcional o no, pero que permite la continuidad conyugal.
Piense y determine qué actitud tendrá cuando aparezcan aquellas situaciones que ya no quiere tolerar? Usted decide cómo dejará que los problemas les afecten. Si el problema no es suyo, déjelo ir.
Más que detenerse a ver lo molesto, lo incómodo y poco tolerable, focalícese en su bienestar. Tome en cuenta lo que le hace sentir bien. No invierta tiempo y sufrimiento en aquello que no le pertenece.

Viva la libertad de ser.